Historias cuentan las películas,
cuentan las canciones, cuentan los poetas. Cuenta tu mamá, te cuenta la abuela,
y de paso aquella amiga que pensaste que nunca le pasaría.
Ay que si aquella primera vez;
que si no era nada pero me enganché; que no, que fue fugaz pero me pegué. No,
que es un dolor físico, o que son unas mariposas. Que es que le brillan los
ojos, o es que no puede ni moverse cuando aparece.
Con palabras o sin ellas, con
pareja o sin ella, correspondido o con tu permiso. Sin carta de invitación o
con carta de inmigración. Con sellos, con pasaportes, con tranquilidad o
desconfianza. Con la otra mitad o con el polo opuesto.
¿Quién? ¿Quién puede no
atribuirle los mejores y los peores momentos de su vida? ¿los segundos sin
aliento o la hiperventilación? ¿quién puede negar que es lo más maravilloso,
incluso cuando después hace que te duela, literalmente, el órgano? ¿Quién no
puede revolcarse en las delicias de un vuelo así, con gusto, aún a pesar de que
conoce claramente la sensación de caída libre posterior?
No hay comentarios:
Publicar un comentario