El tiempo lo es. Los pensamientos
lo son. Las situaciones, sin duda. Un día estás, el otro no, pero todo sigue
igual su 'curso y camino'. Un día jugamos a tener una gran decisión en nuestras
manos y de repente, todo cambia y decides tomar otra vía. Un día jurarás que
todo será para siempre y no, tú, si quieres, puedes quedarte ahí para siempre,
pero un día verás que todo a tu alrededor vuelve a ser distinto y que tú también
habrás cambiado.
Por eso, “enjoy the story”
(disfruta la historia) no el resultado de ella. Disfruta de los pequeños
momentos que la vida te da, buenos o malos. Disfrútalo sin orgullos ni tabúes.
Sé genuinamente tú cada día y deja que la vida te sorprenda trabajando por
alcanzar tus sueños, que es en ese momento –ni un segundo antes ni uno
después-, que todo habrá valido la pena y tendrá sentido, -las piezas del
rompecabezas encajarán y es ahí cuando la caída libre de la montaña rusa
perderá su impulso, y necesitarás más adrenalina para continuar… un nuevo
sueño.
Entonces, ¿para qué perderte
minutos que no podrás recuperar nunca?, ¿por qué hacemos cosas pensando que es
lo correcto si no lo queremos hacer o por qué, al contrario, dejamos de
hacerlas sólo porque no encajan en nuestro ritmo de vida en ese momento? Búscate,
date el tiempo, disfruta de quien eres porque así eres y aprende cada día, que
lo que no haces hoy, nadie te podrá asegurar que nunca más lo puedas hacer –toma
el riesgo, porque te sabes aquí hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario